Taxonomías

Clasificar el contenido es una de las tareas más visibles de la arquitectura de la información y una de las que más decisiones implica. Las taxonomías no son un detalle de configuración del CMS: son el sistema conceptual que define cómo se relacionan los contenidos entre sí, cómo los usuarios pueden navegar por ellos desde múltiples perspectivas y qué páginas de archivo se generan como resultado. La confusión más frecuente ocurre entre los dos sistemas taxonómicos más usados en la web: categorías y etiquetas. No son intercambiables ni redundantes. Las diferencias entre categorías y etiquetas, cómo diseñar cada sistema y los errores más habituales en su gestión es el primer artículo de esta sección.

Cuando el contenido tiene múltiples dimensiones de clasificación independientes —color, talla, precio, formato, nivel— y el usuario necesita combinar esas dimensiones para filtrar, ninguno de los dos sistemas anteriores es suficiente. La solución es la navegación facetada: un sistema que permite aplicar filtros de varias dimensiones simultáneamente. Tiene ventajas evidentes para la experiencia de usuario y un problema técnico específico que requiere atención explícita: la explosión de URLs que puede generar. Qué son las facetas, cómo se diseñan y cómo gestionar sus URLs para evitar problemas de contenido duplicado da respuesta a ambos aspectos.

En el extremo opuesto a los vocabularios controlados existe la folksonomía: el sistema de clasificación que emerge cuando son los propios usuarios quienes etiquetan el contenido libremente, sin restricciones previas. Tuvo su momento de auge con plataformas como Flickr y del.icio.us, aportó lecciones valiosas sobre el vocabulario real de los usuarios y mostró también sus límites cuando se aplica sin ningún mecanismo de control. La historia de la folksonomía, sus ventajas, sus limitaciones y cómo los sistemas actuales combinan clasificación libre con vocabulario controlado cierra esta sección con la perspectiva más amplia sobre la clasificación colaborativa.